IGBY:-¡Son rígidos y fríos, tú no lo sabes pero son fríos, fríos, fríos hasta la puta médula!¡Sukiiii! SUKI:-No voy a irme contigo, Igby... (Igby goes Down)
El Fantasma de las Navidades Pasadas fue puntual a la hora de visitar al ávaro Ebenezer Scrooge. Desgraciadamente el anciano dormía con una pistola Beretta Kompakt 22 CSI bajo la almohada, solo por si acaso. Tal vez disparando a su conciencia se disparaba a sí mismo, pero en medio de la oscuridad de su cuarto, Scrooge sonrió como un niño, y se dispuso a conciliar el sueño.
Mil páginas tiene la antología poética que he secuestrado. Desde hace tiempo me interesa y mucho la poesía finlandesa. Por eso no he dudado en apropiarme en la biblioteca de un voluminoso tesoro llamado "Poesía Nórdica", compilado por un tal Úriz. Varios de los autores más importantes de la obra poética del siglo XX de Dinamarca, Finlandia, Suecia e Islandia. Los elementos naturales son manejados profusamente, el frío se cuela en los versos. Me adelanta el invierno, me susurra murmullos de viento al oído. Es un libro de nieve que se funde, de amantes que se dan calor unos a otros, de deshielos, de flores que se congelan, de espejos que se quiebran, de estanques que se tornan hielo, de corazones de cristal, de mensajes escritos en el rocío de la madrugada. Creo que voy a paladearlo por lo menos hasta la próxima primavera... UN PICO DESCONOCIDO Un pico desconocido se me clavó en el pecho Y allí se quedó inmóvil mientras el pájaro bebía y yo estaba inmóvil casi sin dolor mientras el pájaro hundía su pico en la sangre y chupaba con creciente intensidad yo no sabía si me estaba desangrando o convirtiéndome en pájaro. (Solveig Von Schoultz)
¿Qué hacer si has creado una serie de dibujos tal totalmente imprescindible y divertida como Mission Hill, pero te la cancelan con poco más de 13 episodios producidos? Coges los bocetos para los próximos tres episodios, los animas de forma burda como puedes, los proyectas, y entre amigos(se oyen las risas) vas narrándolos y leyendo los diálogos. El concepto del do it yourself de la música punk aplicado a los dibujos animados. El resultado, como no, en youtube.
"Hay una ocasión en concreto que recuerdo muy bien. Como año y medio antes de la otra historia. Fue en noviembre de 1976, para ser exactos, dos días antes de la noche de las hogueras. Debía ser un miercoles por la tarde, porque entonces era cuando se solía reunir el club de debate de los mayores. Esa vez iban a representar una parodia de las elecciones complementarias del día siguiente, y Harding se había ofrecido para hablar en nombre del Frente Nacional. La gente no se acuerda ya de los años setenta. Se creen que todo eran cuellos de cisne y glam rock, y se ponen nostálgicos con Fawlty Towers y los programas infantiles de la tele, y se olvidan de la atroz extrañeza de todo eso, de las cosas tan raras que no paraban de suceder. Recuerdan que los sindicatos en el Reino Unido tenían auténtico poder en esa época, pero se olvidan de cómo reaccionaba la gente; todos aquellos chiflados y paramilitares que hablaban de formar ejércitos privados para restaurar el orden y proteger la propiedad cuando la autoridad de la ley se viniera abajo. Se olvidan de los refugiados ugandeses y asiáticos que llegaron a Heathrow en 1972, y cómo hicieron que la gente dijera que Enoch Powell había tenido razón a finales de los sesenta cuando avisó sobre los ríos de sangre, y cómo resonó esa retórica a lo largo de los años, hasta un comentario de borracho en clave racista que hizo Eric Clapton sobre el escenario del Birmingham Odeon en 1976. Se olvidan de que en esa época el Frente Nacional a veces parecía una fuerza con la que había que contar..." "Mis recuerdos de aquella ocasión son borrosos. Sé que el Salón de Actos del colegio estaba abarrotado y yo me encontraba al fondo con mis amigos Benjamin y Philip. Unos chavales bastante encantadores, a pesar de tener tendencias más bien hippies. En esa época de su vida costaba mucho esfuerzo conseguir que hablaran de otra cosa que no fuera del grupo musical que siempre estaban a punto de formar. Un par de años antes, junto a Harding, habíamos constituido un cuarteto inseparable. Pero la lealtad que le profesabamos empezaba a desvanecerse lentamente; aún así seguía intrigándonos a todos y nos moríamos de curiosidad por saber que clase de actuación pensaba ofrecernos ese día. Cuando se levantó para hablar después de que los otros tres candidatos nos hubieran hecho llorar de puro aburrimiento, lo primero que nos llamó la atención fue que Harding se las había arreglado para cambiar de alguna manera su apariencia física. Entró en el escenario arrastrando los pies, con la espalda encorvada, las piernas arqueadas, los ojos mirando hoscamente a su alrededor, con una mezcla de virulencia y absoluto desencanto ante la estupidez del mundo. Parecía que había envejecido sesenta años. Supongo que se trataba de una parodia de A.K. Chesterton, una figura desconocida para la mayoría de nosotros, aunque el hecho de que hubiera sido el lider del FN unos cuantos años era el tipo de cosa que no se le escapaba a Harding. Las reglas del debate estipulaban que los candidatos escribiesen sus propios discursos, pero Harding hizo caso omiso, y rebuscando torpemente en el bolsillo de su americana con aquellas manos paralíticas de viejo, sacó lo que estaba claro era uno de los panfletos impresos del propio Frente. Lo único que hizo a partir de ese momento fue leerlo en voz alta. La reacción que provocó fue probablemente la última que él (o de hecho yo) habría esperado. Los gritos de protesta fueron muriendo y un silencio de asombro se apoderó del público. Por lo menos aquel día aprendimos que el lenguaje del puro racismo posee una especie de fuerza maligna y portentosa. Algunas de aquellas frases se alojaron en mi memoria, y siguen allí, un cuarto de siglo después, como quemaduras del inconsciente. Habló de "manadas de subrazas de piel oscura" de "degeneración racial" de "la mentira de la igualdad racial" y de la "amenaza a nuestro patrimonio nórdico de libertad". Al poco rato de escuchar cosas de ese calibre, Steve Richards, el único chico negro del colegio, salió del salón de actos, rojo de ira reprimida. Harding se dió cuenta, pero eso no lo detuvo. Se puso a hablar de las "fauces de la muerte" Si el gobierno no abandonaba su política de tolerancia racial, era ahí a dónde íbamos a ir a parar. "¡Las fauces de la muerte!" no dejaba de repetir. "¡Las mismísimas fauces de la muerte!". Resultaba tan ridículo que algunas personas se echaron a reir nerviosamente. Empezaba a ser posible tomarse todo aquel asunto como un delirio de borracho. Pero parte de nosotros empezabamos a sentir que el humor de Harding, si se le puede llamar así, empezaba a llevarnos a lugares bastante curiosos en los últimos tiempos. Consiguió siete votos, por cierto: más del cinco por ciento del total. No estuvo mal, pero el candidato del FN en aquellas elecciones complementarias obtuvo mucho mejor resultado. En las West Midlands, allá por 1976, éramos como una piña..." (El Club de los Canallas, Jonathan Coe)
A partir de mañana por la tarde me quedo solo en casa, y desocupado al cien por cien. Va a ser un largo puente de ver películas, salir por ahí, beber cervezas y bourbon, intentar escribir, intentar aprender a tocar la guitarra, montar fiestas salvajes, y meterme en problemas. Al fin y al cabo solo se es joven una vez y la semana que viene empiezo a buscar trabajo... Mientras tanto no creo que me pase por aquí, al menos en un par de días. A la vuelta tengo buenos propósitos que no se si cumpliré: 1-Crítica del primer disco de Babylon Zoo. Aunque no se lo crean era bueno, y estoy dispuesto a argumentarlo. 2-La semana de Paul Verhoeven en Micronesia. 3-Crítica de la serie Heroes desde el punto de vista del filósofo Peter Sloterdijk.(Esto depende de que me haga con "Extrañamiento del mundo" y "temblores de aire"...) 4-Fragmentos de "El club de los canallas" de J. Coe. 5-Rescate de bocetos de ciertos dibujos animados. Mientras tanto diviértanse y no dejen de visitarme en mis mundos paralelos, por si acaso aparezco fugazmente a relatar mis resacas matutinas...Sin olvidar que en El Sindicato continúa el repaso guitarrero, tras Mick Ronson, John Frusciante y Randy Rhoads, les espera uno de los músicos más bestias del rock...
"Hay una ley de vida, cruel y exacta, que afirma que uno debe crecer o, en caso contrario, pagar más por seguir siendo el mismo..."(Norman Mailer)
Hoy hace 28 años que nos quedamos huérfanos de genialidad. La voz de Brel devenía en silencio, puro silencio. Quizás el letrista más grande de la historia musical europea se quedaba sin palabras ante el abismo. Pero él era inteligente y previsor, y tenía en "Le Dernier Repas" preparado su discurso de despedida. Desde entonces hay un hueco que nadie ha sabido llenar. Puedo echar un vistazo a mis discos preferidos, y leer las letras, pero comparadas con la sutileza, mala ostia, belleza y patetismo de Brel, parecen cosa de niños.
La última cena
En mi última cena quiero ver a mis hermanos a mis perros y a mis gatos y la orilla del mar en mi última cena quiero ver a mis vecinos y también a algunos chinos a la manera de primos Y quiero que en ella se beba además del vino de misa De ese vino tan bueno que bebíamos en Arbois Quiero que en ella se devoren además de algunos curas una faisana venida de Perigord
Quiero después que me lleven a lo alto de mi colina a ver como duermen los árboles entrelazando sus brazos Y después todavía quiero Lanzar piedras al cielo Gritando:-"Dios está muerto" Una última vez En mi última cena quiero ver a mi burro a mis gallinas y a mis ocas a mis vacas y a mis mujeres En mi última cena Quiero ver a esas bribonas de las que fui señor y rey o que fueron mis dueñas Cuando ya tenga en la panza con que alimentar la tierra romperé mi vaso para imponer silencio Y cantaré hasta desgañitarme a la muerte que avanza Las cancioncillas lascivas que asustan a las monjitas Quiero después que me lleven a lo alto de mi colina a ver la tarde que camina lentamente hacia el llano Y allí todavía en pie insultaré a los burgueses sin temor y sin remordimientos una última vez
Después de mi última cena quiero que se marchen que se termine la juerga Fuera de mi casa Después de mi última cena quiero que me instalen sentado solo como un rey recibiendo a sus vestales En mi pipa quemaré Mis recuerdos de infancia Mis sueños inacabados Mis restos de esperanzas Y yo me guardaré para arropar mi alma Más que la imagen de un rosal Y un nombre de mujer Miraré después Lo alto de mi colina Que danza que se adivina que acaba por disiparse Y en medio del olor de las flores que pronto se extenderá sé que tendré miedo Una última vez.
En El Sindicato de las Estrellas del Porno me he propuesta dar un repaso de los mejores momentos guitarristicos del rock, los mejores riffs, los mejores punteados, esos momentos impagables de virtuosismo y rabia que nos han proporcionado los maestros de las seis cuerdas. Así que os hago una pregunta:-¿Cual es vuestro momento guitarristico favorito?¿Es cosa de Hendrix, es cosa de Harrison, de Clapton, de Chuck Berry, es Asheton haciendo el cabra con los Stooges, tal vez Fred Smith con los MC5, es Adrian Belew y sus pirulas raras con King Crimson? Para ilustrar el post os dejo con algo tremendo. Gary Moore al servicio de Thin Lizzy. Un maestro tocando las canciones de un genio. El virtuosismo de Moore al servicio del talento compositivo de Lynott, con su elegante voz, y un estallido final con Scott Gorham sumándose a la orgía sónica, o intentando sumarse, porque Moore toca un rato mejor que Gorham y eso que Scott no era manco precisamente. La canción no podía ser otra que Don't Belive a Word.
Don't believe me if I tell you Not a word of this is true Don't believe me if I tell you Especially if I tell you I'm in love with you
Don't believe me if I tell you That I wrote this song for you There just might be some other silly pretty girl I'm singing to
Don't believe a word For words are so easily spoken And your heart is just like that promise Made to be broken
Don't believe a word 'Cause words can tell lies And lies are no comforting When there's tears in your eyes
Don't believe me if I tell you Not a word of this is true Don't believe me if I tell you Especially if I tell you that I'm in love with you
Alvy me pasa la patata caliente de elegir un fragmento literario favorito. Con lo lento e indeciso que soy para estas cosas. Al principio iba a escoger algo de Conrad, pero...no he sabido dar prioridad a un pasaje en concreto. Después me tentó Orwell, pero hace nada que lo traje de paseo... Tal vez uno de mis momentos literarios favoritos sea el final de Martin Eden, de Jack London. Pero no quiero reventarle la novela a nadie. Poe, Wilde, Chandler, Cioran, Hunter Thompson, P.K. Dick, Kipling...Y esos solo los que tengo a mano...no consigo decidirme... Así que en su lugar elijo un pasaje muy muy corto y algo obvio: "Tú no estabas allí, tú no la viste-insistió él-Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar, para hacer que una mujer permanezca en una casa que arde. Ahí tiene que haber algo. Uno no se sacrifica por nada." (Farenheit 451, R. Bradbury)
Rostros apaches iluminados de noche y de fuego, hambrientos y adormiscados. Carteles de seguridad en rojo sangre. Sentado en un tren, varado en una oscura estación subterránea, en una ciudad cualquiera que no es la mía, con un billete detallado que no me llevará a dónde quiero ir, sencillamente porque no sé a dónde quiero llegar. La luz artificial nos araña la cara en aquella cueva a la deriva, cruce de caminos perdidos. Mi vida se buscaba a sí misma ese día. Un enorme tipo negro me preguntó algo en inglés. Un mar de rugidos de locomotora apagaba sus palabras en el aires como polillas agónicas que dejaban de brillar. No entendí nada, y señalé hacia arriba sin comprender muy bién por qué, hacia las taquillas del piso superior, murmurando palabras de compromiso que no eran más que viento hablado. Él solo me miró. Se sentó en un banco y siguió escrutándome, como si pudiera matarme con los ojos. Tenía niebla en el alma. Entré en el tren. Los trenes estan llenos de personas aisladas en burbujas, así que busqué mi propia burbuja. Me senté en el vagón, y oí un cuerpo chocando contra las paredes. Alcé la vista en dirección al ruído. Se había colado un pájaro en el vagón y saltaba en el entramado de luces empotradas en una repisa para equipajes, sobre la cual luchaba en vano por escapar. Nadie más parecía percatarse. El tren se puso en marcha. La puerta que comunicaba los vagones quedaba a mi lado justo a mi izquierda, y no cerraba bién. Cada vez que alguien la traspasaba quedaba abierta, y yo sentía el impulso de cerrarla, aunque me resistía a él. Tal vez pensaba en la conveniencia de tener una salida a mano. Me preguntaba cómo había entrado el pájaro, que ahora estaba muy quieto y me observaba. Frente a mí, por entre dos asientos, mi visión estaba monopolizada por una especie de pelirroja fantasmal, de unos cincuenta años, con bolsas bajo los ojos y dentadura de animal feroz. Así que solo podía ver matorrales despareciendo a toda velocidad por la ventana, a aquella señora, o al pájaro. ¿Llegaría a ver morir a aquel amasijo de plumas durante el viaje? Él seguía vigilándome atentamente, en todo momento, memorizando mis puntos débiles. Cuando llegamos al destino sentí irme. No sé por qué, había algo que me costaba admitir pero que era cierto. Me había quedado con ganas de ver a aquel ser precipitarse a un fundido a negro. Tal vez porque yo mismo no acababa de sentirme vivo. (Del Diario de Mycroft, con fecha de 28 de septiembre de 2006)
Si no han visto la temporada 2 de Lost, pasen de largo. Tapénse los oídos. No investiguen. No vean el vídeo. No pulsen "Execute". Dejen de leer. Luego no digan que no les advertí, porque los vídeos no es que tengan spoilers, sino que directamente revientan la segunda temporada. Para los que sí la vieron, una pregunta:¿Conseguira Penelope Widmore(de nombre claramente homérico, por cierto) encontrar a Desmond? ¿Sigue vivo? ¿Qué cojones significan los putos números? ¿Además de para ganar la lotería sirven para la quiniela? Todo eso y mucho más esta noche.
Kalimero se me ha adelantado. Hoy comienza la tercera temporada de Veronica Mars. La serie de Rob Thomas ha conseguido seducirme con sus diálogos chispeantes, una pizca de intriga, y el puro carisma de Kristen Bell. Porque es imposible ver la serie sin enamorarse aunque sea un poco de Veronica. Básicamente ahora, cual perro de Paulov, me es imposible oir "We used to be Friends" de los Dandy Warhols sin visionar en mi mente a la diminuta e irresistible rubia. Nuevos misterios y mucho entretenimiento. Y mañana Lost.
Pd. De Galactica no sé que esperar. Prefiero no hacerme muchas ilusiones.
La palabra Pop ha sido utilizada con abuso, pervertida, masticada, escupida y mancillada muchas veces. Para mi la palabra pop quiere decir algo, todavía. The Zombies fueron, tal vez junto a The Hollies, el paradigma de esa palabra. Emocionales y emocionantes, tal vez con demasiado azucar en sus melodías, pero jamás sin una calidad mínima impresionante. Tiempo después Colin Bluestone volaba en solitario con pequeños pero preciosos discos de solista, y Argent nacía de las cenizas de los Zombies, con el órgano de un Rod Argent mucho menos dulce y mucho más furioso como cuadro de mandos. Pero la época Pop había pasado ya.
And if she should tell you "come closer" And if she tempts you with her charms
Tell her nonononono-no-no-no Nonononono-no-no-no No no no no no Don't hurt me now for her love belongs to me
And if she should tell you "I love you" And if she tempts you with her charms
Tell her nonononono-no-no-no Nonononono-no-no-no (don't take her love for your arms) No no no no no Don't hurt me now for her love belongs to me
I know she's the kind of girl Who'd throw my love away But I still love her so Don't hurt me now, don't hurt me now
If she tells you "I love you" Just remember she said that to me
Tell her nonononono-no-no-no Nonononono-no-no-no (don't take her love from my arms) No no no no no Don't leave her now for her love belongs to me
Eli: -Siempre Quise ser un Tenenbaum... Royal Tenenbaum: -Yo también, Eli, yo también
Pd. Menudo video en Youtube. Dave Davies, el hermanito menor de Ray, se reivindica con una de las mejores canciones de los Kinks. Las imágenes, del amor imposible de Richie y Margot Tenenbaum. Tremendo.
Kinks - Strangers Lyrics
Where are you going I don't mind I've killed my world and I've killed my time So where do I go what do I see I see many people coming after me So where are you going to I don't mind If I live too long I'm afraid I'll die So I will follow you wherever you go If your offered hand is still open to me Strangers on this road we are on We are not two we are one So you've been where I've just come From the land that brings losers on So we will share this road we walk And mind our mouths and beware our talk 'Till peace we find tell you what I'll do All the things I own I will share with you If I feel tomorrow like I feel today We'll take what we want and give the rest away Strangers on this road we are on We are not two we are one Holy man and holy priest This love of life makes me weak at my knees And when we get there make your play 'Cos soon I feel you're gonna carry us away In a promised lie you made us believe For many men there is so much grief And my mind is proud but it aches with rage And if I live too long I'm afraid I'll die Strangers on this road we are on We are not two we are one Strangers on this road we are on We are not two we are one
A veces, muchas caras esconden una misma alma. Palabras que se leen de igual modo empezando por el final. Personas perdidas jugando a buscar sus sueños. Jugando juegos prohibidos. Solo por amor, ilusión, deseo de ser madre. La derrota como modo de vida, como modo de encajar como una pieza en la maquinaria. La noche del cazador ha pasado, y tras ella queda el día de la presa.
Sigo esperando ansiosamente la publicación de "El círculo cerrado", la próxima novela de Jonathan Coe. Coe es acaso el autor británico que más me ha seducido últimamente, por delante del artificioso pero ingenioso Barnes. Como aperitivo(está prevista en Anagrama para 2007) he robado una entrevista publicada originalmente en "La Voz de Galicia", y próximamente publique acaso algún fragmento de "El club de los Canallas".
Nada pasa más pronto de moda que los intentos de ayer de ser polémico.
Jonathan Coe
Jonathan Coe regresó a su adolescencia en los setenta para hacer una crónica irónica de aquellos tiempos, una historia que, pese o quizá gracias a sus referentes generacionales, le ha valido el premio de los estudiantes gallegos: «Nunca se me ocurrió que a los adolescentes de hoy les gustaría el libro. Al no tener hijos de esa edad, pensé que sus intereses serían muy distintos. Pero parece que no, aunque el contexto político de Galicia en los inicios de esta década es muy diferente del de Birmingham en los setenta. Creo que es un libro dirigido a las emociones, y quizá eso es con lo que conectan».
-Los setenta siempre se recuerdan como una década feliz, pero fue muy conflictiva. Uno de sus personajes la rememora como un tiempo sin móviles ni Playstations. ¿Asociamos los cambios a la tecnología en lugar de a los grandes problemas, que siguen sin resolver?
-No, no se han resuelto en absoluto, y por eso estamos viendo un pequeño resurgimiento de inestabilidad social y actividad sindical. La gente se está dando cuenta de que las cuestiones candentes de los setenta no se han ido por completo. Es cierto que la gente tiende a ver estos procesos de cambio desde su aspecto más tecnológico. Ahora que estoy escribiendo una segunda novela sobre los mismos personajes hoy, están constantemente enviándose correos electrónicos y llamándose por los móviles. Pero creo que no varía el mensaje emocional del libro.
-Es alentador ver la importancia que los personajes conceden a la música pop. La mayoría de las personas de su edad que conozco ya han vendido sus discos.
-En Inglaterra, el pop se toma muy en serio, y es uno de los motivos por los que se les da tan bien. No sé si tenéis la misma tradición en España, pero un selecto número de artistas pop se convirtieron en líderes de opinión en aquella época y de la mejor forma, además. Los artistas se levantaron contra el racismo y fue una señal de que la música pop, que sólo tenía veinte años, estaba creciendo muy deprisa. Pero creo que el resto de la Europa continental no tiene la misma forma de ver el pop, como una forma de pensar sobre ti mismo y quién eres. Creo que en eso somos bastante únicos.
-¿Deberíamos recordar sin ira, pero con ironía?
-Hay humor e ira en El club de los canallas . Intenté usar ambos. El humor en el libro proviene de tener una perspectiva histórica. La segunda parte no es tan graciosa, lo que de algún modo me preocupa, ya que es inevitable: no tengo el distanciamento irónico de aquellos hechos. Pero será un contraste interesante.
-Hay quien dice que los ingleses son maestros en reírse de sí mismos, y los españoles, de los demás.
-Sí, cierto. Es verdad que a los ingleses se les da bien reírse de sí mismos. Es algo que he heredado y utilizado en mis libros, de forma especial en éste. Reírse de los demás no es una buena perspectiva para escribir una novela, porque puedes terminar siendo un poco cruel.
-Se ha publicado que escribe «demasiado británico», como un defecto.
-(Risas). ¿Cómo puede un escritor británico evitar ser muy británico? No sé. Solía pensar que tu identidad nacional te constreñía mucho como autor, pero ya no lo creo así; es más, creo que puede ser tu fuerte. Y tienes que escribir desde el interior de tu propia cultura. Mi britanidad no es para estar orgulloso ni avergonzado, sólo es lo que soy. Es el material con el que debo trabajar y lo hago lo mejor que puedo.
-Hay un autor que dice que escribe para sentirse más querido. ¿Es su caso?
-¿Más querido? ¿Recibe correo de sus fans?
-No, es algo abstracto.
-Bueno, uno puede escribir para no saberse solo: siento que he compartido cosas mías con otras personas que sin ser escritor no habría hecho de ninguna manera. Te hace más vulnerable, si quieres hacerlo bien, porque la única forma de hacerlo es ser honesto y situarte bajo la luz. Al final, creo que escribo para reorganizar el mundo a mi entera satisfacción.
Cuando me miras Con tus ojos de niño Y me preguntas cosas Y al mundo te asomas Con tu ternura de niño Cuando haces travesuras Y corres a esconderte Pidiendo perdón a besos Y cada día creces Aprendes y aún te asombras Cuando me dices Te quiero mucho Sonríes con picardía Y tus pequeños brazos Rodean mi cuello Me siento desarmado Cuando llego del trabajo Cansado de un duro día Y sales a recibirme y me besas Me gustaría decirte Aunque tú no me entiendes Gracias por ser niño, hijo Y yo también te quiero (aunque no te lo diga) 23-01-85-4ª
Pd.Octubre es un mes terrible para mí.Todavía. Sin embargo, al leerte, solo puedo darte las gracias. Hoy pincho tu música, la que viviste, la que heredé de tí. Seguimos conversando.
Werner:-Zak, esta es la peor producción en la que he participado. Y he tenido unas cuantas difíciles...
Zak(masculla sotto voce):-Al menos no estamos remolcando un barco a través de la selva...
Werner(se estaba alejando. Se gira):-¿Qué has dicho?
Zak:-Nada, nada...
(Incident at Loch Ness)
Pd.Una película que se hace trampas a sí misma. Nació muerta, dice Herzog, mientras juega la la ficción dentro de un documental de ficción. Basado en hechos reales, prodíamos decir, reales pero debidamente falsificados. Zak Penn se ríe de sí mismo, Herzog interpreta a un Herzog comedido y tan verdadero que resulta ser falso, alejado del mito furioso y excesivo. Al final, vienen a encerrarse en un armario como los Cure, buscando monstruos en el fondo del lago Ness. Y encontrándolos.
Mutando desde 1981. Rock, Pop, cine, comics, literatura, filosofía, conspiranoias, cyberpunk, y tecnomisticismo. Explorador de sensaciones, romántico y cínico, especialista en venenos rápidos, pluma mercenaria, sindicalista, anarco-socialista, utopista