
Tras los mazapanes y los pantagruélicos banquetes en época de hambrunas, tras las reposiciones de "Qué Bello es Vivir" y "Plácido", tras la edulcorada versión de nuestros propios espectros de las navidades futuras en forma de castigos catódicos, hay que apuntalar el ánimo de algún modo.
Con cierto retraso, enlazo la propuesta tradicional de
Alex, en la que estoy involucrado desde hace ya unos años, de
escritura de cuentos navideños. El mío, como siempre, con tintes sobrenaturales, y escrito con premura, con el crono amenazante, me ha dejado un poco insatisfecho...
El otro apunte del manual micronésico de supervivencia a la hipocresía, la tristeza y el oropel, es una
simpática página a la que ustedes pueden mandar sus villancicos originales, y que desde hace años proponen un canon alternativo para el folk popular navideño, en el que los Santaclauses beben, se drogan y se propasan con las adolescentes, los padres nos dejan en la estacada, los amantes aguardan a la Navidad para dejarnos por SMS, los regalos nos decepcionan, la soledad nos carcome, o simplemente se reinterpretan los clásicos con sorna y sintetizadores. Los hay para todos los gustos. Descubierto vía NME.
Pd. Y de propina el
último podcast del año del club de los Pilotos suicidas... Impresiones del año, más corto y llevadero, media horica, y anunciando cambios de formato.