Micronesia en el Cerebelo

Rock, cine, comics, ciencia ficción, cervezologia y sueños rotos.
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Tuesday, October 18, 2011

Comeback


Oh, yeah. I knew it was great when we were making it. I mean, we'd been playing the (1989 eponymous debut) album for three or four years before we even recorded it, and we knew something big would happen with it. (Ian Brown)

Monday, October 17, 2011

Poli malo, Poli Peor...


Me temo que he vuelto a sacar las garras críticas, y me ha salido el lado macarra que me suele salir cuando alguien de quien musicalmente espero mucho, me ofrece en cambio una obra en mi opinión (subjetiva siempre) decepcionante.

A propósito del debut en solitario de Noel Gallagher, he vuelto a colaborar con Pilotos Suicidas. Mi crítica es el negativo de la de Yukio (Aka Overlord), el flamante fichaje de la web musical. Si una es una reseña crítica, pero moderada y esperanzada, semblanza de un disco de acabado dudoso, la otra es una descarnada y visceral carta de amor/odio, repleta de rabiosa prosa hiriente, tal vez tomándose demasiado en serio a si misma, al personaje, y al disco.

Pero yo solo escribo con el estómago y las entrañas...Elijan.

Noel Gallagher's High Flying Birds por Yukio...

Noel Gallagher's High Flying Birds por Mycroft...

Tuesday, November 09, 2010

Pulp-IT


Algunos de mis conocidos se han sorprendido de mi indiferencia ante la vuelta a los ruedos de Pulp. Tal vez mi grupo favorito. Al que nunca he visto en directo.

¿Qué pasa?

Bueno, hay muchas razones. La primera de ellas que Pulp nunca se fue. Al menos desde la partida de Russell Senior allá por el 95, Pulp es Jarvis y Jarvis es Pulp. Si en otros casos la asociación del cantante carismático a uno o varios guitarristas es clave y marca diferencias (Ashcroft-McCabe, Albarn-Coxon, Albarn-patanes y viejas glorias en gorrillaz, Brett Anderson- Bernard Butler, Brett Anderson-Colding, Gallagher-Gallagher). Pulp venía siendo un proyecto jarviscockero al 90% por lo menos. La banda añade poco a una épica que nuestro hombre supo reescribir de forma unipersonal en las distintas purgas internas en la formación. Y, añadiría, el cambio de tono de los discos de grupo a los discos en solitario no es más violento que entre los dispares Lps del grupo.

¿Me alegro de que vuelvan a España?

Tal cual. Como argumentaba expresando mi cansancio (en facebook) por los festivales..."Será que siento cada vez más respeto por los artistas que vienen a tocar exclusivamente en sala de conciertos. El crecimientos del FIB por ejemplo contribuyó a matar a Valencia como polo atractivo de conciertos, que era en los 80. Muerta la escena local, el megacampo de concentración se llevó a todos los artistas."

No estoy de humor para megaeventos en que el ocio se adapta a las técnicas de control de masas de los campos de concentración. De fábricas de muerte a fábricas de consumo, de música como arte interpretado, a música como industria en la cadena de montaje festivalera...

El Primavera no es me es simpático. La modernez y la frivolidad que intuyo detrás, el target que busca, los carteles que ha armado de dinosaurios para puretas y grupos de tendencias, de art-rock pretencioso, etc... Juegan en contra...Perferiría un ambiente íntimo de sala, una cosa privada entre Jarvis y sus fans, sin turistas interpuestos que compren todo el paquete...

Por ahí decía, como abuelo cebolleta al uso: "Las subvenciones públicas con vistas al turismo y la economía de escala hizo que los promotores que nos daban garrafón (por sonido y aglomeración) se impusieran al resto, eliminaran la competencia y la libertad de elección, y erradicaran durante 10 años o más (hasta la apertura de Republica o la aparición del wintercase tal vez) a los promotores de conciertos en salas en la ciudad de Valencia."

Tengo una deuda pendiente con Jarvis, pero no creo que vaya a cobrarla pronto... Creo que el hombre que describía el vacío de la escena rave con palabras tan certeras cono en Sorted of e's and wizz sabría comprenderlo.


Tuesday, August 31, 2010

Han vuelto


Unos lacónicos pero entusiastas comentarios. La vuelta de Libertines (dos conciertos confirmados, el primero celebrado el pasado 28 en Reading) no solo es la vuelta del villano oficial de tabloides y reuniones de té.

Es la vuelta del más importante grupo de la década que apenas abandonamos a manotazos (no se quiere ir. Tampoco los 90 empezaron en 1 de enero de 1990).

Es la reunión de una amistad torturada y sometida a pruebas, crímenes y traiciones mil. En ese sentido llaménme romántico, pero las miradas de Barat denotan amor y perplejidad (no se lo acaba de creer), amor no solo al talonario, amor al amigo ausente. Barat hizo las paces antes, pero el estado físico de Doherty impidió una primera reunión (No en vano ha versionado últimamente la devastadora The needle and the damage done de Young. Una especie de confesión).

La mirada protectora de Barat a Doherty, presente en todo el concierto, es uno de los gestos más bonitos y valiosos del rock, un rock corrupto y exhausto de normal. E incluso si es pose, es una pose que merece la pena admirar.

Mientras tanto, el poeta sigue en la cuerda floja, los periódicos siguen de caza, sus venas siguen siendo más noticia que sus letras y acordes, y el amigo sigue temiendo el tumulto, los atracos, las peleas, el desastre y la muerte. Y en el otro lado, solo dos compromisos contractuales, una deuda de honor pendiente, y mucho amor.

La vida es tan frágil...




Thursday, July 29, 2010

Shoegaze 2: A las Afueras del movimiento ( I )


Voy a empezar a hablar más en concreto del asunto de ese misterioso y gris movimiento, por donde no debiera. De hecho el referencial artículo de Commonpoplemusic, tras los trazos generales, comienza con los grupos más puramente shoegazers de todos: Ride y MBV y obviaba totalmente al grupo que voy a introducir, por falta de pedigree shoegázico. En cambio yo dudo seriamente que escriba algo sobre el buque insignia "oficial" (MBV).

Aquí no nos interesa tanto el purismo de un sonido de por si bastardo, vaporoso, inaprensible. Estamos más interesados en el zeitgeist, una atmósfera particular que no solo el shoegaze auténtico representa (como el IRA auténtico no representaba todo el terrorismo irlandés).

Nos interesan las afueras. Nos interesa el entorno. Y todo ello sin fijarnos en la evolución al pop, brit pop, y allegados que algunas de estas bandas tuvieron. Los mismos Ride, bandera del movimiento, acabaron siendo discretamente un grupo de brit de segunda fila...

Así, ¿Por qué negarnos a incluir a los Boo Radleys? ¿Que ellos lo negaron? También San Pedro. También Suede y Pulp renegaron de la etiqueta brit. Ahí está como prueba la sublime Does it hurt?, probablemente una de las más bellas canciones del género. El hecho de compartir en cierto momento, cierta sensibilidad, es más fuerte que lo que nos digan de si mismos los grupos, al fin y al cabo, juez y parte, y los menos indicados de acuerdo con las mentiras que uno suele contarse sobre si mismo...

Bien es cierto que el adjetivo que le va a Everything's allright forever (el disco en cuestión) es más pop que shoegaze. Pero la producción y ciertos chispazos aquí y allí dejan bastantes puntos de conexión. Como estoy argumentando en circulos, trataré de no repetirme. Este grupo no es demasido obvio como parte del movimiento, pero precisamente por ello, es uno de los mejores momentos del mismo, o de su influencia al menos: Es uno de los grupos más ricos y de talento de aquellos momentos. Se sentían lo suficientemente libres como para estar constreñidos incluso por un corsé tan poco ceñido como ese género amorfo y poco definido.

Los Boo Radleys, al menos hasta el Wake Up Boo, eran uno de los grandes grupos de la época, practicando psicodelia-pop-shoegaze, deudores en cierto modo de ilustres anomalías anteriores (¿Julian Cope?). De acuerdo, solo eran ocasionalmente ruidistas, pero sus voces bucólicas, su ocasional frialdad, y, en general, una compartida sensibilidad con la sección más dream pop del shoegaze, dotaban a la escena de una variedad, a la vez que de una densidad, o fondo de armario, considerable.

Esta posible confusión al incluirlos si no como integrantes, si como compañeros de viaje, pienso que les benefició, tanto al estar conectados a la escena, como de ser heterodoxos respecto a la efímera escena del género. Cierto que su fama explotó con el registro pop, pero la coyuntura había cambiado drásticamente en 2 años, y ellos ya se habían hecho un nombre en los círculos indies en los años del shoegaze y tenían suficientes registros como para adaptase.

Yo incluiría alegremente tanto Giants Steps como sobre todo Everything's allright forever como dos de los mejores albumes hijos del movimiento shoegaze (movimiento por decir algo). Son hermosos pero no exentos de momentos de bravura, indolentes pero no aletargados, atmosféricos, pero extrañamente concretos, psicodélicos, pero con un sentido del pop que lo hace todo sencillo, agradable, accesible. Si A Storm in heaven (otro de los grandes discos de las afueras) es el grimorio herético del shoegaze (o no-shoegaze), estos dos albumes son la piedra filosofal que transmuta el ruidismo en pop, la indolencia en melancolía, la tristeza en despreocupada belleza optimista, lánguida pero consistente.

Si acaso, me irrita un poco que sean los más escapistas de todos, los tejedores de ensoñaciones inconcretas, nubes oníricas, y conjuros sónicos. Los más tímidos y los menos arrojados. Los menos arrogantes. En ese sentido, tal vez eran los verdaderos observadores de zapatos, los más ensimismados de toda la pandilla. Los más shoegazers al menos en espíritu.

Imprescindibles. Lo que ocurrió en Wake Up Boo es otra historia, y será contada en otro momento.

Thursday, July 08, 2010

Shoegazing 1: Intro: Aquellos años de fina lluvia y días grises


Para comenzar, es extremadamente difícil determinar qué demonios era el shoegaze. No digamos ya radiografiar sus raíces, conexiones, y espíritu, condiciones ambientales, sociales y políticas...

Es muy difícil delimitar qué es shoegaze, y en qué se diferencia en su variante más blanda del dream pop, o de ciertos discos de twee-pop del sello sarah. En el artículo de commonpeoplemusic llegan incluso a establecer lazos de la variante más noise y ruidosa del género con el hardcore americano de los 80 (en unos casos con más razón que en otros. Si al parentesco de Sonic Youth, que tampoco es que sea exactamente hardcore. No a Husker Dü).

Cuando la cosa empieza a ser demasiado etérea, entre el prog-rock posterior a Marillion (los cimientos de toda la movida progresiva que luego daría a luz a Porcupine Tree) y el space rock de Spaceman 3 (¿los Hawkwind lo-fi?), ya sabemos que estamos fuera de tan inciertas lindes, y no estamos ya en el terreno ambiguo del shoegaze.

En definitiva, como decía Harlan Ellison acerca de la ciencia ficción, shoegaze fue todo lo que se dejó endilgar la etiqueta en su momento sin chirriar demasiado.

La raíz del asunto para mi está en el noise-rock de reminiscencias a la Velvet Underground de Jesus and Mary Chains. La atmósfera sucia de Psychocandy, y los muros de ruido y confusion, siendo algo más que shoegaze, sientan las bases de toda una escuela. No hay que olvidar que los hermanos Reid, con sus broncas, su arrogancia y sus conciertos delirantes eran el equivalente de fines de los 80 a lo que en la última década fueron Libertines, o en los 90, Oasis: El grupo al que cualquier joven inglés admira y aspira a imitar/superar.

La ventaja de esta indeterminación es que no existe un canon para el shoegaze. Es uno de esos movimientos que son más bien un No-Movimiento, heterogéneos, pero no por ello simples achaques de mercadotecnia de prensa musical. En esto el shoegaze adelanta lo deslavazado de la primera ola del brit pop, y se hermana con la escena grunge.

No es el único punto en común con el grunge. De hecho Swervedriver, un grupo señero, podría ser considerado grupo frontera entre ambos "No-Movimientos". Seattle, como la vera del Támesis, era "una escena que se celebraba a si misma" como el famoso lema que trataba de definir desde el NME lo vago, amorfo, y deslavazado del movimiento, y el hecho de formar una cierta comunidad en el que todos se conocen y se hacen de público unos a otros. La historia del shoegaze es el fracaso de pasar de lo micro, de lo local, a lo macro. La del grunge es la historia de un éxito en el mismo reto, que acaba por convertirse en fracaso.

Ambas corrientes son más o menos coetáneas, expresan cierta angustia, apatía, y contradicción. Aman el ruido. Ambas implosionan con rapidez, con grupos enfrentados a su propio éxito, imitadores baratos, y un cierto fracaso al convertir en fórmula, en uniforme lo heterogéneo y creativo, como ocurrió con el punk (al respecto, recuerdo una queja extemporánea pero lúcida de Johnny Rotten en su biografía "No irish, no blacks, no dogs"). Si el shoegaze no alcanzó la dimensión mediática del grunge, además de no contar con el líder/mártir/genio mesiánico (que murió por nosotros para resucitar en nuestras camisetas y ser banalizado por su batería), es porque en el fondo era más radical y menos naive. Y tal vez en eso si se parecieron, al menos los mejores grupos del género, al hardcore.

Me interesa también el hecho del shogaze como una cierta reacción a madchester (qué fue a su vez una reacción al serio post punk, after pop, y el goticismo ochentero. Aunque no debemos dejarnos mecer en exceso por el hegelianismo de tesis-antítesis-síntesis): Si los inicios y las raíces ya estaban ahí, el espíritu shoegaze comienza a cobrar importancia ante el desgaste de la escena madchesteriana, del hedonismo celebrado hasta el exceso en el segundo verano del amor. La disco The Hacienda plantó las semillas de una generación que vió a sus mayores más inmediatos danzar al ritmo de Stone Roses y New Order, una generación que comienza a preguntarse qué pasa cuando acaba la fiesta. Cuando acaba la fiesta y solo queda el frío cielo inglés y las calles llenas de pobreza y fealdad del thatcherismo tardío.

Y aquí está quizá el quid de mi divagación. Si el dream pop es escapismo, si el shoegaze es apatía, atmósfera, psicodelia vestida de ruido, apoliticismo, un refugio escapista, o es en el fondo algo más, un síntoma de un angst juvenil asfixiado por todas partes, al que le han arrebatado toda respuesta que no sea tocar fuerte mirándose los zapatos (shoe-gazing, la actitud que le da nombre). Al menos es más auténtico que ciertas proclamas, y expresa mejor una desazón inconcreta, un malestar de una era, una ansiedad primigenia, profunda, más allá de ideologías y silogismos...

Si los 60 tuvieron un despertar oscuro y terrible en forma de drogas duras, monasterios cochamborosos, mártires enloquecidos que mueren invocando lagartos en hoteles franceses, Rebeldes convertidos en dinosaurios y pomposos aprendices de Luis Cobos tratando de matar el rock a golpe de disco conceptual, comunas fracasadas, bastardos sin padres, utopías derrumbadas, Nixon, Miedo y asco en las Vegas, el cínico Dennis Hopper triunfando frente al prototipo del hippie de manual de Peter Fonda en Easy Rider.

Si los 70 habían ensayado la anarquía rebelde que se transforma en mercadotecnia, la urgencia de vivir el momento que implosiona con la fuerza del vómito, apuñalamientos y sobredosis, las consignas de The clash cantadas por la MTV de principio de los 80, patrocinadas por las marcas de refrescos...

Si los 80 vertiginosos pasaban del nihilismo triste y autoconsciente del "futuro oscuro", de la triste y fría horca de Ian, el pop afectado y manierista de un Morrissey viviendo en su pequeño universo manejable de gladiolos y poetas muertos protegido por una falsa aureola irónica, frente a frente con la basura comercial que pone banda sonora a la lujuria y la codicia de la década de American Psycho, o la carnavalada metalera que con ilustres excepciones se convierte en cliché y motivo de mofa, y esa década febril acaba con la engañosa fiesta madchesteriana, flor de un día, purgada por los emuladores de los Shaun Ryder (Happy Mondays) de turno entre las fábricas de ladrillos que les pagan los vicios, y la clínica de desintoxicación, y que en Valencia daría lugar a ese complejo y poliédrico fenómeno de La Ruta...

¿Qué nos queda? ¿Qué les queda a esos chicos flacos y sin empleo, hijos de la era pre- thatcher de empleos fijos de sus padres? La utopía, el gran gesto desabrido, el nihilismo, el hedonismo, la grandilocuencia de la contestación, el cinismo y la seriedad, el elitismo, todo ha sido probado. Ya sin resultado. Y solo queda tal vez celebrar la nada que nos llena por dentro, el gris pálido de las nubes, y las letanías cansinas de una agónica y lánguida épica que consiste (precisamente) en una cierta falta de épica.

Y eso fue la antesala de los 90.


Friday, June 25, 2010

Shoegazing, coming soon to your ears


Como preparación para mi proyectado especial Shoegaze, dejo por aquí el referencial artículo de Commonpeoplemusic, probablemente uno de los mejores que se ha escrito sobre el tema en la red. Tal vez yo lo aborde desde la aburrida óptica de la gris sociedad inglesa de Major, tras el festival hedonista de los 80, las drogas de diseño, la contestación a Thathcher y la resaca subsiguiente, y lo relacione con el resurgir del género en estos tiempos...

Saturday, August 29, 2009

Historia... ¿Concluída?


No es la primera vez que uno de ellos pega la espantada, deja colgada una gira, o se atribuye el papel de Abel frente a Caín (God guess think i'm abel, compuso Liam). Lo han hecho ambos, y en ciertas épocas de crisis, el otro ha sabido llevar el peso del grupo, ponerse al frente, apechugar con conciertos desoladores in absentia, y perdonar (o hacerse perdonar).

Negar que el motor creativo es Noel, es una cosa, negar que el motor espiritual es Liam, con todo el mal karma que pueda generar, es otra.

Noel Gallagher hoy ha declarado en la web del grupo: "It's with some sadness and great relief to tell you that I quit Oasis tonight. People will write and say what they like, but I simply could not go on working with Liam a day longer."

Oasis sin Noel, a pesar del crecimiento de cuota no-noelesca en los créditos, es absurdo. Pero Noel sin Oasis, seamos sinceros, tampoco es que lo vaya a tener fácil, especialmente porque ya tiene canciones pensadas para rock band en el cajón (I want to live in my record machine) y porque sus directos sin el grupo, como relectura, cover, curiosidad, bien, pero como norma, es una perspectiva poco excitante.

Como a muchos otros (Coxon, Squire, Bernard Butler, Gilmour) la falta de carisma y de potencia puede jugar en su contra, y eventualmente incluso introducirse en una espiral Catstivensca. Recordemos a Ashcroft, cuyo "alone with everybody" eran canciones grabadas y trabajadas con Verve (al menos las mejores), regrabadas para eliminar a sus colegas (ey, Waters, ¿te suena el final cut?) y sin cuyo impulso, declinó irremisiblemente en un amable y meloso hilo musical indie para solteronas, hasta que se tragó el orgullo y llamó a los muchachos.

Noel, debería pensar lo que está haciendo. Liam es un bastardo, pero un bastardo necesario, que además no es Pete Doherty. Y si Carl Barat es capaz de reconciliarse (de aquellas maneras, siendo tanteado últimamente para el perdón definitivo), de que no serás capaz por uno de tu misma sangre.

Pienso que la historia no ha acabado.


You know that feeling you get
You feel you're older than time
You ain't exactly sure
If you've been away a while.

Do you keep the reciepts
For the friends that you buy?
And ain't it bittersweet
You were only just getting by.

But I hope you know that it won't let go
It sticks around with you until the day you die
And I hope you know that it's touch and go
I hope the tears don't stain the world that waits outside.

Where did it all go wrong?


And until you've repaid
The dreams you've bought for your lies
You'll be cast away
Alone under stormy skies
Alone under stormy skies.

But I hope you know that it won't let go
It sticks around with you until the day you die
And I hope you know that it's touch and go
I hope the tears don't stain the world that waits outside.

where did it all go wrong?

SOLO

But I hope you know that it won't let go
It sticks around with you until the day you die
And I hope you know that it's touch and go
I hope the tears don't stain the world that waits outside.

But I hope you know that it won't let go
It sticks around with you until the day you die
And I hope you know that it's touch and go
I hope the tears don't stain the world that waits outside.

where did it all go wrong?


Sunday, July 19, 2009

Encuentros (En la tercera fase)


Mentí. El jueves, hablando con Paolo 2000, le dije que era el primer ser virtual que conocía en persona. En realidad pasaba por alto un episodio vergonzante de mi juventud decadente, en que un amigo quedó con una chica por internet y me reclutó para entretener a su amiga. En este sentido, la expresión bailar con la más fea, cobró todo su sentido. Que ellas fueran más jovenes de lo que afirmaron, y nosotros más ridículos de lo que era tolerable, no ayudó; y culminé la tarde más geek de mi vida con una imitación del John Cleese de Monty Python's Flying Circus. En fin, historias vergonzantes.

Lo mejor de la jornada del Fib, teniendo en cuenta el desastroso sonido que demostró Oasis al final (Las seis primeras canciones, y Slide Away y Live forever, bien, luego ya...) fue precisamente conocer a Paolo y a su colega, gente fantástica, llana, divertida. Precisamente el otro día le comentaba a Alex que a mi me parecía que en persona pierdo mucho, que no me considero interesante, y vive dios que después de una semana con mi familia en el pueblo y mis amigos en Londres, se ve que de no hablar con nadie, el gin-tonic me soltó la lengua.

Que odio el propio timbre de mi voz es un hecho, y en el transcurso de alguna de mis charlas insustanciales, productos de mi propia inseguridad crónica, me interrumpía a mi mismo buscando un anclaje: "¿no os estaré dando la brasa no?" Como en aquella peli basada en Easton Ellis, cuando Paul Denton piensa aquello de que es sorprendente la cantidad de mierda que sale de la boca de uno a veces.

Yo había amanecido con ganas de conducir a toda ostia, con la remezcla del Strange Days de los Doors en la cabeza. Porque soy un tipo muy de covers y remezclas. Pasaba veloz dejando atrás los montes descarnados de piedra y arena rojiza, las exiguas masas forestales, las fábricas de porcelana para cuartos de baño, humeantes, los campos de naranjos y hortalizas, los caminos rurales, paralelos a la autovía. Pero al llegar a la altura de Benicassim, el caos total y un Guardia Civil y sus indicaciones abstrusas, me disuadieron de aparcar por la zona, y dejé el coche en mi pueblo para bajar en tren.

Decía Zizek, creo que en "Mirando al sesgo" a propósito del personaje de Novak en Vértigo (de entre los muertos) que a veces nuestras máscaras son la parte más auténtica de nosotros mismos, aquello que elegimos como mentira preferida sobre quiénes queremos ser, y acaba siendo el verdadero ser, a fuerza de interpretar el papel, y en eso andaba pensando yo, en las múltiples máscaras cibernéticas, y en la persona "real" reflejada en los ojos de los demás, en esos ojos en los que las mentiras que nos susurramos de noche sobre nuestras vidas, y que creemos a medias, aparecen reflejadas en su probable inconsistencia.

Por otra parte, busqué una sombra en la ciudad, y me derrumbé entre latas de cerveza fría y humos psicotrópicos, aferrado a un buen libro, disociando mi propia persona, entre la multitud. Las "hordas bárbaras" las llamé entonces, pensando en que he perdido la ligereza (Como diría Sloterdijk) y el sentido del humor. En realidad, entre la masa de danzarines de bacanal, yo era el auténtico extranjero, elemento discordante.

Me apetecía esa inmersión, como observador de este Woodstock banalizado. Paolo resaltó luego ante uno de mis comentarios-boutades, despectivos y un tanto quejumbrosos de la frivolidad, que en el fondo era un moralista, y es cierto. Es el destino de muchos viejos libertinos, a última hora reconvertidos y arrepentidos. Me temo que no sumé mucho espíritu festivo, con mi actitud de piel roja "no dar agua de fuego a Caballo Loco, o Caballo se volverá loco de verdad".

En cuanto a la música, hablé mucho de música, que para mi es un placer casi mayor que la música misma, a pesar de mi propia voz, y vi a unos Oasis que empezaron muy bien, aunque con un sonido un poco bajito, hasta que empezaron las tontadas (My Big Mouth. ¿Tiene sentido que la toquen?) y el fallo final típico (Wonderwall. Siempre falla el sonido en Wonderwall) y ahí el sonido se fue a la mierda, lástima de Champagne Supernova. Me quedo con Cigarrettes and Alcohol, y Slide Away, y la sensación de que Oasis están malditos para el FIB, y que mejor que no vuelvan. Nada que ver con Barna en febrero, o con los últimos conciertos triunfales en Wembley y Rockilsde. En cierto sentido, los pelos si se me pusieron como escarpias, cuando bajé del tren y me recibió un grupo de hooligans cantando bajito y entonado Champagne Supernova. En ocasiones la manera de la gente de amar a la música resulta mejor que la misma música en si.

Fuck You es mi canción favorita de Glasvegas, una cara b que tocaron a tiempo, para tocar a retirada. A todo esto, a pesar de ser el benjamín del grupo, no tuve cuerda para tirar del carro. Como Paolo, llevo años diciendo que estoy demasiado quemado para estas aventuras. Y siempre continuo.

En fin, que andamos el camino hasta el apartamento, y no sé si entre mis recurrentes odas laudatorias a Houellebecq (el artista de la semana para mi). Dando a entender que admiraba su misoginia y su cinismo, cuando, tal vez, y eso lo pensé luego, es la sensación de desarraigo y soledad lo que me llama. Tal vez, porque cuando yo era joven (aún lo soy dicen algunos) estuve en la posición vacua del Bruno de las Partículas, con todas las miserias morales que ello implica. Luego, a punto de entrar en la facultad, se me fueron quitando los vicios sórdidos y oscuros, el malditismo, y las ganas de ser poeta maldito, que es un trabajo full time muy cansado, y como diría Michi Panero, un coñazo para los que te rodean y te aman, y me sumergí en una nube etílica.

En fin, apenas hace poco, relativamente poco, un par de años, que firmé una tregua con el enemigo interno, y aprendí a convivir en la reserva india del espíritu, a caerme mejor a mi mismo, y frecuentar menos los amaneceres brumosos con sabor a bourbon dulce, algo temeroso ahora a que los eventos de envergadura como este organizativamente desastroso Fib, saquen al bárbaro que llevo adentro (razón por la cual evité en todo momento a Farxavi, que andaba por allí con su farmacia ambulante de la señorita Pepis. Le quiero mucho, pero a veces saca lo peor de mi.)

Pero si organizativamente este FIB ha sido tremendo, síntoma tal vez de esta era de aviones caídos y plagas bíblicas (tal vez hora de rescatar el Libro del fin del mundo de Connie Willis), humanamente, ha sido un Fib enriquecedor. En eso pensaba también, con el sabor a frankfurt y a sangre de encía en los brackets (me caía de puro sueño, como para ponerme a limpiarlos a fondo a las 4 de la mañana), recostado en el apartamento que se ponía a mi disposición. Por ello quiero dedicar a Paolo y su invitación, este texto de Brecht:

Cuatro invitaciones a un hombre llegadas desde distintos sitios en distintos tiempos:

1
Esta es tu casa
Puedes dejar aquí tus cosas
Coloca los muebles a tu gusto
Pide lo que necesites
Ahí está la llave.
Quédate aquí.

2
Este es el aposento para todos nosotros
Para ti hay un cuarto con una cama
Puedes echarnos una mano en los campos
Tendrás tu propio plato
Quédate con nosotros.

3
Aquí puedes dormir
La cama aún está fresca
solo la ocupó un hombre.
Si eres delicado,
enjuaga la cuchara de estaño en ese cubo
y quedará como nueva.
Quédate confiado con nosotros.

4
Este es el cuarto.
Date prisa; si quieres puedes quedarte
toda la noche pero se paga aparte.
Yo no te molestaré
y además no estoy enferma.
Aquí estás tan a salvo como en cualquier otro sitio.
Puedes quedarte, por lo tanto.


B. Brecht (1926)

Brecht se refería sin duda a su periplo camino del exilio, en que cualquier techo era recibido con alborozo. Si alguna vez pasas por acá, Paolo, estás invitado. Espero que el incendio no os jodiera la noche del viernes.

Wednesday, May 27, 2009

Journal For Plague Lovers


Antes de volver a Jarvis (esta noche) y a la lista de discos 2008, un adelanto de bilis sobre 2009:

Esta es una fantasía alimentada por la particular crisis de la edad madura que ha invadido al grupo. Se trata de retener el último instante que los Manic identifican como claro, sencillo, sin ambigüedades, de retener en definitiva, la época de juventud en la que "todo era más sencillo".

Pero simular la furia que se sentía genuinamente es harto imposible. simular la juventud, simular la inocencia, simular en definitiva la autenticidad, es, en palabras de Oscar Wilde ("La naturalidad es la pose más difícil de mantener") una misión condenada al fracaso.

No es un disco de contenidos rabiosamente lúcidos, como Generation Terrorist (Another invented Disease para escrita ayer mismo acerca de los días del N1h1 de hoy. Entonces hablaban sobre el banco Barclays, hoy apenas unos esbozos genéricos sobre la vanidad apuntados en el diario de abordo de alguien que ya no está, que ya no es. La realidad les proporcionaba la excusa para recuperar aquella mirada, a partir del hoy. Pero no lo han comprendido).

Los Manic se muestran anclados en el propio homenaje, recurriendo a los fantasmas del amigo ausente para tratar de alumbrar un discurso extinto que supla el vacío intelectual del grupo hoy.

Pero los textos del finado son un anacronismo, un banco de pruebas, una serie de apuntes al azar sacados de contexto, descartados en su día, expuestos a las arenas del tiempo que los cubren y los entierran en su propia mitificación. No hay corrección posible, se incrustan en los sonidos abrasados de una producción forzada, forzosa, ineludible, desértica, y ruda.

Confunden potencia con volumen, confunden la proclama con el grito, confunden las personas que fueron (y que en todo caso ya no son) con las que creyeron ser.
El nuevo disco me parece triste y ridículo, como una señora de 50 años tratando de aferrarse a su juventud a base de inyecciones de Botox.

No suena auténtico, no suena inspirado, no suena veraz, y sobre todo, suena forzado. Si hubieran vuelto de verdad a Generation Terrorist, habría mucho de observación y de diatriba, de rabia contenida, del terrorismo del rock.

Incluso si hubieran vuelto a Holy bible, como me parece que era más su intención, habría más de esa hipérbole, de ese exagerado retrato impresionista, cargado en las tintas y lleno de sediciosa intención tendenciosa, de denuncia y de estallido, de revolución y exageración, de puñetazo en la mesa y de emperador desnudo señalado con el dedo. Más Faster, más torbellino de pasión, y menos ruido sin objeto.

Porque señores, este disco menopáusico y ombliguista, falto de frescura, y claramente situado fuera del tiempo, va en contra del grupo de fueron, tomando precisamente aquello que parecía distinguirlos (guitarrazos, textos de Ritchey, tono incendiario) para hacer con ello la parodia bufa de si mismos.

P.D.- Hay dos o tres temas que no están mal, más allá de su descontextualización y anacronismo evidente (Jackie Collins Existential Question Time, Journal for Plague Lovers, All is Vanity) pero que suenan mal, en ocasiones francamente paródicas (la letra de Virginia State Epileptic Colony por poner un ejemplo), a reciclaje pasado por el filtro rasposo del Pro Tools de turno. Vamos, que daban para más. Y las canciones acústicas aún peor. No me hagan hablar de ellas. La magia se ha perdido.


Monday, March 31, 2008

Cover de la semana


That's When i reached for my revolver es una canción que parece escrita expresamente para Graham coxon. Missions of Burhma no la clavan tan bien. Tiene energía y potencia, pero también deja entrever fragilidad.
Hoy en dia, en que los mismos miembros de Blur no acaban de saber muy bien que frutos pueden dar las conversaciones de reunión/refundación de la formación (que espero que no fructifiquen), Coxon es el depositario del espiritu de Blur.
Tal vez se tenia que haber ido antes, tal vez si...
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