
Si cierto diplomático (Clausewitz tal vez) afirmó en su día que la guerra es la continuación de la política por otros medios, la simulación de la guerra fría tendió a invertir los términos: la política era una guerra por otros medios.
Para mi, las primarias que se celebran como democracia, normalidad, alternativa, estos días en las huestes socialistas, vendrían a ser "una guerra civil por otros medios".
Partiendo de lo micro, de lo local:La irrupción de Asunción no se entiende. O más bien si, es una performance más del estilo fallero del pspv. Como el que se apunta a una filà de moros y cristianos, y se pelea por ser el jefe moro.
Hagamos historia. En el congreso en que salió Romero secretario general, Asunción, ex ministro, parte importante de una corriente socialista valenciana, lo apoyó. Romero tenía la sana e imposible intención (casi una cruzada) de renovar el partido y anular las camarillas y familias que venían batallando por el control. ¿Les suena? El mismo reto que tuvo Alarte ante sí, y que trató de realizar cambiando la estructura territorial del partido. El mismo fracaso a la hora de finiquitar grupúsculos tentaculares.
En las primarias correspondientes para candidato, Asunción se presenta y sale derrotado.
Hasta acá correcto. Legítimo tratar de ser alternativa, al pensar que tenía cierto tirón mediático por ser exministro...
Pero cuando Romero somete al órgano correspondiente su lista de candidatos para los escaños autonómicos, con una importante limpia de la vieja guardia, y bajo amenaza de dimisión si no se le deja renovar el partido (algo se olía el hombre de su debilidad orgánica, a pesar de ser el jefe oficial), pum, lo tumban con la connivencia de los asuncionistas.
Tras lo cual, con los carteles de Romero ya puestos para las elecciones, y sin tiempo para brindis democráticos, Asunción candidato. Candidato derrotado. Candidato perdedor de sus propias primarias. Pura solución de emergencia. Descalabro.
Si González estuvo en la trinchera contra Suárez, Aznar contra González, Rodríguez contra Aznar, o Barberá contra el socialismo valenciano, si lo que venía a cuento era mantenerse al frente de la nave y trabajar en una oposición de reconstrucción del partido y del proyecto electoral, lo que hace Asunción es irse a su casa. Asunción tuvo su oportunidad de disputar lo que ahora reclama, y se fue a su casa. Dejando al PSPV descabezado y con un zafarrancho de luchas internas que pa qué.
Y ahora que ya ha hecho negocios, opción muy legítima, y que ya tiene tiempo (otros en su caso juegan a la petanca), vuelve intempestivamente, y con la cara de presentarse "renovador".
Quién hay tras esta operación, si el pajinato (por joder a Alarte, al que puso ella con la idea de interinidad dócil mediante, o por joder a Blanco), si el propio Asunción en un flaco favor a su partido, como espontáneo, o vaya usted a saber, lo ignoro. Pero, a pesar de que no es diputado, de que no puede enfrentarse en Les Corts, de que su oposición ha sido vacía y titubeante, monotemática y reactiva, Alarte se ha ganado la oportunidad de intentarlo. Hasta el próximo Termidor del PSPV al menos.
Asunción, celebrado sobre todo por el PPCV y los nostálgicos, con un cartel y un tirón mucho menor que cuando perdió contra Zaplana, es celebrado como renovador (?) o incluso como normalización del viejo pspv, en dónde no habría, según estas gentes, que renovar por renovar, y habría que aprovechar los viejos políticos. Que corta es la memoria, y que agradecidos los amigos mediáticos: De Puig no se dijo eso, y tampoco se acuerdan que fue la guerra civil orgánica Lerma-Ciscar la que aconsejó una cierta política de purgación de los chuchilleros, y superación de los codazos (el proyecto de Pla)
Y antes de hablar de Madrid (Gómez vs Mª Teresa Campos de joven), o del PNV, o del gobierno, o de Sarko, comentar la tremenda espantada, a lo persecución de Benny Hill, de la "geganta" Carmen Alborch. Que se ha quedado en cabezuda. A última hora, ha hecho un cálculo de los sueldos oficiales que tiene, y ha pensado que ser la cabeza de la oposición en el Ayto. no le compensa, dejando de nuevo al partido con el culo al aire y sin repuesto, ante el probable triunfo total de Barberá. Eso se llama miedo, eso se llama poca vergüenza, falta de responsabilidad...Pero claro, el senado es lo que tiene. Jubilaciones doradas, ¿para qué líos?
Para mi, las primarias que se celebran como democracia, normalidad, alternativa, estos días en las huestes socialistas, vendrían a ser "una guerra civil por otros medios".
Partiendo de lo micro, de lo local:La irrupción de Asunción no se entiende. O más bien si, es una performance más del estilo fallero del pspv. Como el que se apunta a una filà de moros y cristianos, y se pelea por ser el jefe moro.
Hagamos historia. En el congreso en que salió Romero secretario general, Asunción, ex ministro, parte importante de una corriente socialista valenciana, lo apoyó. Romero tenía la sana e imposible intención (casi una cruzada) de renovar el partido y anular las camarillas y familias que venían batallando por el control. ¿Les suena? El mismo reto que tuvo Alarte ante sí, y que trató de realizar cambiando la estructura territorial del partido. El mismo fracaso a la hora de finiquitar grupúsculos tentaculares.
En las primarias correspondientes para candidato, Asunción se presenta y sale derrotado.
Hasta acá correcto. Legítimo tratar de ser alternativa, al pensar que tenía cierto tirón mediático por ser exministro...
Pero cuando Romero somete al órgano correspondiente su lista de candidatos para los escaños autonómicos, con una importante limpia de la vieja guardia, y bajo amenaza de dimisión si no se le deja renovar el partido (algo se olía el hombre de su debilidad orgánica, a pesar de ser el jefe oficial), pum, lo tumban con la connivencia de los asuncionistas.
Tras lo cual, con los carteles de Romero ya puestos para las elecciones, y sin tiempo para brindis democráticos, Asunción candidato. Candidato derrotado. Candidato perdedor de sus propias primarias. Pura solución de emergencia. Descalabro.
Si González estuvo en la trinchera contra Suárez, Aznar contra González, Rodríguez contra Aznar, o Barberá contra el socialismo valenciano, si lo que venía a cuento era mantenerse al frente de la nave y trabajar en una oposición de reconstrucción del partido y del proyecto electoral, lo que hace Asunción es irse a su casa. Asunción tuvo su oportunidad de disputar lo que ahora reclama, y se fue a su casa. Dejando al PSPV descabezado y con un zafarrancho de luchas internas que pa qué.
Y ahora que ya ha hecho negocios, opción muy legítima, y que ya tiene tiempo (otros en su caso juegan a la petanca), vuelve intempestivamente, y con la cara de presentarse "renovador".
Quién hay tras esta operación, si el pajinato (por joder a Alarte, al que puso ella con la idea de interinidad dócil mediante, o por joder a Blanco), si el propio Asunción en un flaco favor a su partido, como espontáneo, o vaya usted a saber, lo ignoro. Pero, a pesar de que no es diputado, de que no puede enfrentarse en Les Corts, de que su oposición ha sido vacía y titubeante, monotemática y reactiva, Alarte se ha ganado la oportunidad de intentarlo. Hasta el próximo Termidor del PSPV al menos.
Asunción, celebrado sobre todo por el PPCV y los nostálgicos, con un cartel y un tirón mucho menor que cuando perdió contra Zaplana, es celebrado como renovador (?) o incluso como normalización del viejo pspv, en dónde no habría, según estas gentes, que renovar por renovar, y habría que aprovechar los viejos políticos. Que corta es la memoria, y que agradecidos los amigos mediáticos: De Puig no se dijo eso, y tampoco se acuerdan que fue la guerra civil orgánica Lerma-Ciscar la que aconsejó una cierta política de purgación de los chuchilleros, y superación de los codazos (el proyecto de Pla)
Y antes de hablar de Madrid (Gómez vs Mª Teresa Campos de joven), o del PNV, o del gobierno, o de Sarko, comentar la tremenda espantada, a lo persecución de Benny Hill, de la "geganta" Carmen Alborch. Que se ha quedado en cabezuda. A última hora, ha hecho un cálculo de los sueldos oficiales que tiene, y ha pensado que ser la cabeza de la oposición en el Ayto. no le compensa, dejando de nuevo al partido con el culo al aire y sin repuesto, ante el probable triunfo total de Barberá. Eso se llama miedo, eso se llama poca vergüenza, falta de responsabilidad...Pero claro, el senado es lo que tiene. Jubilaciones doradas, ¿para qué líos?






























