Micronesia en el Cerebelo

Rock, cine, comics, ciencia ficción, cervezologia y sueños rotos.

Monday, April 10, 2006

Especial Semana Santa I



En el país de Micronesia no somos muy católicos, pero últimamente estamos algo místicos.
Seguramente les han bombardeado los medios con lo del evangelio de Judas en que se dice que Cristo le pidió que lo entregara, para poder sacrificarse, lavar nuestros pecados y todas esas cosas del catecismo. Por cierto decidme que no soy un enfermo y que la única razón para ir a poscomunión existente en el mundo es la posibilidad de admirar los erguidos pechos de una remilgada catequista oprimidos(o reprimidos) bajo un sueter cristiano. ¿Puede ser cristiano un sueter?¿Tiene acaso fe un sueter?Les aseguro que sí.
Scorsese, que en su juventud jugaba a curas en vez de a médicos, y que después descubrió su error al probar los placeres de la carne, se alía en La Última Tentación de Cristo con Paul Shreader y firma una película fascinante y personal retornando a una de sus obsesiones menos explotadas, la religiosa, pero también la humana: La posibilidad de redimirse.
Visualmente llena de simbolismo, elegante, casi estoy tentado de decir que clásica, a pesar de cierta ruptura. Pero la ruptura esta en tratar a Cristo sin reverencia, sin pedestales, casi de tú a tú.
Lejos del ejercicio gore de Mel en la pasión, lo que vemos en esta película es a un hombre atormentado que se revela contra su propia naturaleza de ser diferente, tocado por un don. No es Cristo como Dios, sino como hombre, lo que se nos muestra.
Willem Dafoe no tiene ganas de redimir a nadie, no quiere ser el elegido, pero le ha tocado la china. Va a ver a Juan Bautista para que le diga que es un falso profeta y poder seguir tallando maderas. Pero Juan lleva mucho en el desierto, y ve en Dafoe a alguien distinto del resto.
Le vemos luchando contra su interior. Le vemos venciendo las tentaciones. Eso es fácil, en cierto modo, para un tipo como él. No pecar. Pero elegir morir, no vivir, eso va contra la naturaleza misma de lo que somos.
Judas es Harvey Keitel, y no comprende la naturaleza de la revolución del amor. Quiere barrer a los romanos. No acaba de ver lo de la otra mejilla, pero Dafoe le dice que hay que cambiar la manera en que piensa la gente, porque si no solo podemos sustituir unos tiranos por otros. Se convierte en su más firme seguidor. Llega a traicionarle, a entregarle, por orden suya, quedando como un infame para los suyos y para la historia. En cierto modo es también la historia de la amistad entre estos dos hombres, la de un Dafoe asustado ante lo que ha de hacer, y un Keitel abrumado por lo que le pide su amigo que le haga. Cristo le dice a Judas:
-Dios me ha encargado la tarea más fácil. Ser crucificado.
Dándo a entender que Judas con su conflicto de lealtades siente un dolor intolerable por su traición.
Me gusta la película porque no vemos a un personaje mítico. Empieza a predicar y la gente le ignora, le malinterpreta o se desentiende. Vuelve la vida a Lázaro sin que eso sea exactamente una bendición. La vida y la muerte no es tan diferente, nos cuenta el primer muerto viviente de la tradición cristiana con cara de pocos amigos. Lo que se perdió George A. Romero. Jesús siente por María Magdalena la ternura del que necesita amar. Y en la cruz cede a esa última tentación. Ser salvado por un supuesto ángel y llevar la vida de un hombre corriente.
Pero aquí topamos con el asesino de Dios, irónicamente. Estamos ante una idea muy cercana al eterno retorno de Nietzsche. Si pudieras volver a vivir tu vida otra vez...¿Lo harías sin cambiar nada, evitando el dolor, las equivocaciones, los desencuentros, las oportunidades perdidas?
¿Es tan importante la misión que tiene?¿Debe morir?
Al final solo él puede elegir. Volver atrás, volver a la cruz, o morir como un hombre corriente, que ha amado, ha sembrado la tierra, ha sido feliz solo a ratos, y desaparece sin dejar casi rastro.
Debe elegir entre ser un dios o ser un hombre.
Siglos después, el lema "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra" era omitido tácitamente por los defensores de la fé. Buenas barbacoas hacían con los disidentes, los infieles, los herejes y los librepensadores. No fue Judas el que vendió a Cristo, fueron los que se apoderaron de su figura.

7 comments:

藤原 弓美 said...

Me acuerdo de su estreno y de la gente, bueno, digo gente por decir algo... quemando el cine y manifestándose contra esta maravillosa peli.
El mundo está muy enfermo.

Alex said...

Como cristiano sin Dios mi interés (en determinadas étapas de mi vida, obsesión) por la figura de Cristo es comparable a la de Scorsese...

La película me fascina bien poco, me interesa más el mensaje que Scorsese intenta y no consigue transmitir... Diría que la película de Gibson es mejor formalmente o académicamente, y la del neoyorkino barbudo se acerca más a su espíritu.

Los fanáticos que cita Miss Ice se describen por sí mismos... Recuerdo el pitote que armaron cuando la pasaron por TVE, incluso echaron mano de Fernándo Sánchez Dragó (cristiano sin Dios, like me) para aplacar ánimos con un discurso previo al pase en el que reivindicaba la figura de Cristo como difusor de amor, concordia y tolerancia... pero creo que hay por ahí unos millares de tipos vestidos de negro y rojo y blanco que ya se encargaron durante siglos de hacer olvidar ese legado (curiosamente, en su nombre).

Le recomiendo que vea "El evangelio según San Mateo" (si no lo ha hecho ya).

Por cierto, las bandas sonoras de "La última tentación de Cristo" y de "La pasión de Cristo" son tan similares (y hermosas) que bien podrían confundirse.

Mycroft said...

Para mi Gibson sabe manejar una cámara, en cambio scorsese sabe hacer cine. Esa es la diferencia.
En cuanto al mensaje, una crucifixión en sí misma no tiene mensaje, o es un mensaje muy limitado. Crucificaban cada día a cientos y cientos de desgraciados. Scorsese se interesa en saber quién era este ser humano en particular, cosa que a Gibson parece que ni le va ni le viene.
Me apunto "El evangelio según San Mateo" en mi lista de "debe", es un placer diferir con usted, Alex.
Yo de lo de los cines y las manifestaciones no me acuerdo, era un niño, y distraído además.

Wishcure said...

Fantástica película y mejor redacción de post, Mr.Mycroft.

Aquí otro cristiano sin dios...

Abrazos!.

Horrorscope said...

Para mí "La Última Tentación de Cristo" es una gran película en toda regla. Pese a sus convicciones cristianas y el peligro que tenía realizar esta película, el genio de Little Italy nos consiguió sorprender con una obra de arte directa, sin concesiones, extensa en su proceso pero descansada y llevadera, pudiendo haber creado un film portentoso de supuesta transgresión maniquea o simplemente otro repaso a la historia de Cristo.
La forma de retratar el lado humano de Cristo es de lo mejor de la película, por no olvidar las interpretaciones, o la aparición de Bowie (como Pilato si mal no recuerdo). Dafoe borda un Cristo acabado, cansado y vagando en su propia confusión, que como lado humano de un ente divino, no puede evitar caer en la tentación, pues a pesar de la divinidad no deja de ser humano con todo lo que ello conlleva.
Yo aún no he leído el libro en el que está basado (no recuerdo el nombre del escritor), pero le tengo muchas ganas, no lo dude.

Saludos, y es un placer volverle a leer.

Overlord said...

Yo creo en algo y la figura de Cristo me invita a creer en el. Creo más en el que en Dios, su figura me abruma, y si fuera cierto?, que existió es cierto pero..¿y si fuera cierto que era una persona sobrenatural?...los mismos humanos nos encargamos de destrozarlo, como todo.
No me hace mal creer en algo. No creo en la Iglesia y no creo que haya un cielo y un infierno pero creo en Cristo. Me produce buenas vibraciones. Bueno tambien creo en J. y en Noel gallagher pero ese es otro tema...

Alex said...

En realidad no diferimos demasiado, Sr. Mycroft. Tan sólo en la calidad que le atribuímos a la peli de Scorsese.

También yo pienso que Gibson se limita a narrar una historia, olvidándose de escarbar en ella y en sus porqués. Pero por Dios, no me diga que el tipo australiano de pega no sabe hacer cine, la exquisita sensibilidad de "El hombre sin rostro" y la exultante "Braveheart" dan fe de que sabe hacer algo más que manejar una cámara. Incluso en "La pasión...", con mucho, su peor película, hay momentos de gran belleza al margen de su frío academicismo (recuerde el momento, durante el via crucis, en el que la madre acude en ayuda de su hijo, flashback yustapuexto).

El placer de intercambiar opiniones distantes es mutuo.