Micronesia en el Cerebelo

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Wednesday, March 26, 2008

Metaforas políticas: PSPV las Vegas


Cuentan las crónicas que cuando trajeron a Maria Teresa a Levante (por alguna misteriosa razón, en Madrid la Comunitat es simplemente Levante) la llevaron a un sótano de la calle Blanquerías…
Había un ambiente aséptico con el olor dulzón de la muerte, el formol, las sustancias de momificación…
Maria Teresa, con su rostro de águila imperial, iba confiada en su duro carácter, seguida por su séquito.
No entraremos a debatir su empadronamiento, su valencianía. Baste decir que el curso CEAC sobre Jaime I empieza a hacer efecto. Se puede pensar en ilustres valencianos como Zapla, pero no nos equivoquemos, el desterrado conocían bien los entresijos, las rendijas, el meninfotisme, los bolsillos ajenos, y los solares recalificables…
A la autopsia asistían Ximo Puig, Joan Lerma, Jorge Alarte, Leire Pajín, y Bernat Soria.
Sevilla declinó porque pensaba que el trozo de carne sobre la camilla podía ser el suyo, y no anda desencaminado, aunque el hecho de comparecer por Castelló, cien por cien fabrista, y de tener un pie y medio en Madrid (con el resultado de no mandar nada allí, y menos que nada acá) le deja como el NERD del PSPV, sin un mal amigo ni un buen enemigo en el partido.
El forense Boix (los ojos y oídos de un Blanco ciego y sordo) procedió a abrir en canal, intentando desentrañar el alcance de la puñalada. Habían marcas de mordeduras de detectives privados, e incluso de algunas palmadas en la espalda sospechosamente zapateriles. Incluso de entre las tripas socialistas del finado, salieron algunos gases que olían sospechosamente a unidad lingüística, gases que por estos lares envenenan a pesar de las sentencias desfumigadoras que dan razón a los estudiosos.
Ximo se excusó, y partió a encerrarse tras las murallas de Morella. A escrutar el horizonte desde lejos y esperar que se despedacen el resto de canes, para heredar las ruinas (saguntinas).
Maria Teresa aguantó con entereza. Incluso puso a mal tiempo buena cara. Se libraba de la “ayuda” del monocorde Pla.
Joan, experto en canibalismos, seguía con interés las pesquisas.
Alarte sonreía con una tristeza ambigua. Necesario es conocer al culpable para poder premiarlo, pensó.
Leire no sabía dónde ni cuando iba a poder escalar, y se preguntaba cual de la jauría sería el indicado para aliarse. Sus ojos no se despegaban de los de Pla, sin brillo, que sin embargo dio un susto a todo cuando movió una mano en un estertor y le agarró un brazo a Leire:
De ultratumba como traída por el viento, parecía oírse una letanía: Quiero ayudar al partido...
Bernat cerraba los ojos y pensaba en células socialistas, en promesas electorales, y, como es un buen hombre, trataba de olvidar el hedor a PSPV que flotaba en el ambiente.
Sin embargo, Maria Teresa desfalleció cuando de las entrañas del Secretari empezaron a salir cabezas y miembros devorados, desmembrados, y una de ellas, la de Ciprià Ciscar gritaba con sus cercenadas cuerdas vocales:
-Quiero volver, quiero volver…
Alarte negó con la cabeza. Y parecía un corderito, pensó. Maria Teresa, la curtida señorona, se desmayó.
Desde la sede del PP, el velatorio era triste, ya que lloraban a su principal baza electoral en la Comunitat.
Hoy en día, en el PSPV todos siguen el modelo de Zapatero de ser un pretendido estratega político. Pero las estrategias se producen de cara al interior. Es el onanismo del partido fantasma, que lleva unos lustros haciendo políticas de ultratumba. En ocasiones veo muertos.

1 comment:

SrAzul said...

menuda metáfora canibalista del socialismo valenciano.

Lo único, el cartel pertenece al PSPV antes de la fusión con el PSOE, por lo tanto no es uncartel del PSOE y hay que decir que obtuvo un estrepitoso fracaso en las elecciones antes de fusionarse al PSOE de Lerma