Micronesia en el Cerebelo

Rock, cine, comics, ciencia ficción, cervezologia y sueños rotos.

Monday, June 12, 2006

Everest



Fuente: El País

Dice el diario 'The Independent' que el alpinista David Sharp le pidió a su madre que no se preocupara cuando partió rumbo al Everest hace dos meses. Iba a intentar escalar el techo del mundo en solitario y por su vertiente norte. "Pero allí nunca estás sólo, hay gente por todos lados", le dijo. Se equivocó. David murió la semana pasada a escasos 800 metros de la cumbre, y al menos 40 personas pasaron a su lado mientras agonizaba, pero nadie hizo nada por bajarle de allí. Murió sólo, víctima del mal de altura, y ahora alpinistas de la talla de Edmund Hillary o Juanito Oiarzábal critican a esos 'montañeros' que no hicieron nada por tratar de ayudarle.

En lo que va de temporada, 10 personas han fallecido tratando de pisar la cima del Everest, la montaña más alta del planeta, que con 8.848 metros de altitud se ha convertido en una trampa mortal para multitud de personas. Pero además, este año más que nunca el 'circo' del Everest está teniendo consecuencias trágicas. La última, la muerte de Sharp, que lejos de haberse considerado un accidente, ha conseguido sacar de sus casillas a los mejores alpinistas del mundo, que critican duramente las expediciones comerciales que han tomado el campo base del Everest, y "que sólo se preocupan de subir a sus clientes sin importarles si se dejan a alguien en el camino". La mejor prueba: Sharp.


El doble amputado Mark Inglis fue uno de los que pasó al lado de David Sharp mientras agonizaba. (Foto: REUTERS)
El montañero británico alcanzó la cumbre del Everest el pasado 18 de mayo, y nada más comenzar el descenso empezaron los problemas. A unos 8.500 metros de altitud empezó a sufrir falta de oxígeno, justo cuando se le acabó el que llevaba en cuatro botellas -la mitad de lo que suelen llevar los miembros de expediciones comerciales-. Según denuncian tanto los familiares de Sharp como multitud de páginas web escritas por montañeros -muchos de los cuales están actualmente en el Himalaya-, unas 150 personas están estos díass en el campo base del Everest, y al menos 40 vieron de cerca cómo David se desvanecía, se sentaba en la nieve y no se levantaba.

Entre ellas, el doble amputado, Mark Inglis, que pasó a su lado en su camino hacia la cumbre, y que decidió no pararse a ayudarle "porque estaba muy mal, prácticamente muerto. No parecía estar bien equipado, no llevaba oxígeno, ni guantes adecuados", señaló Inglis a una cadena de televisión neozelandesa para justificar su decisión.

De todos los que pasaron a su lado, y le vieron primero de pie junto a una roca, luego tratando de manipular su sistema de oxígeno y más tarde desfallecido en el suelo, el único que trató de ayudarle fue un 'sherpa' de la expedición de Inglis, Dawa, que le ofreció incluso su propia botella de oxígeno, pero ya era demasiado tarde. Lo único que pudo hacer fue ponerse en contacto con la familia de Sharp para comunicarles su muerte. "Le estaré siempre agradecida, no tenía por qué hacerlo. En el Everest sólo tienes que preocuparte de salvar tu vida, no la de los demás", dijo después la madre del montañero al diario 'The Independent'. Su cuerpo sigue allí arriba, junto a una roca a unos 8.000 metros de altura, justo en el límite de lo que se conoce como 'la zona de la muerte', y al lado del cadáver congelado de un alpinista indio que falleció en 1997.

Y las reacciones a la falta de solidaridad en la montaña no se han hecho esperar. El primero en mostrar su enfado ha sido sir Edmund Hillary, primer hombre que ascendió la cumbre más alta del mundo, que ha asegurado que "las vidas humanas son más importantes que las cumbres de las montañas". "Creo que todo el movimiento en torno a la ascensión al Everest se ha convertido en algo horrible, la gente sólo quiere subir, no le importa el precio a pagar", señaló. "Está mal saber que hay un hombre sufriendo problemas graves, tendido junto a una roca, y pasar a su lado como si tal cosa diciéndole 'buenos días'", dijo.

También se ha mostrado sumamente crítico con la actitud de los deportistas el español Juanito Oiarzábal. "Esa gente no puede ser considerada montañera", señaló a la web Mounteverest.net. "El Everest lleva años convertido en un circo, y cada año es peor. De hecho, yo no tengo el más mínimo interés en volver allí", dijo Oiarzábal, que ha vivido en carne propia la solidaridad de sus compañeros, que en más de una ocasión le han salvado la vida ayudándole a descender de un 'ochomil'. "Es un clásico", ha dicho, refiriéndose a la muerte de Sharp. "Alguien está en problemas, la gente pasa a su lado y nadie se digna ni siquiera a mirarle a los ojos", denunció.

1 comment:

Iván said...

Lo escuché el otro día en El Larguero, y me pareció increíble. Y encima se consideran deportistas y creen que han conseguido algo grande escalando El Everest. Yo tendría en mi conciencia esa muerte, por encima de la escalada. Lamentable.