Micronesia en el Cerebelo

Rock, cine, comics, ciencia ficción, cervezologia y sueños rotos.

Thursday, March 23, 2006

The Addiction




La tristeza es un vicio, decía Flaubert.
Últimamente me ronda incluso en sueños, viejas heridas sin cerrar.
Soy un adicto a muchas cosas. Cosas que me alejen de estar mal. Una vez cuando era joven(hace ya un tiempo que uso esa frase, y tengo 24 años...) estuve tan hundido que me pasé meses tendido en la cama imaginando cómo debía ser no haber nacido. He estado así de mal, y por razones estúpidas en su mayoría. Menos una de la cual no haré mención.
Años después tuve razones más consistentes, pero yo era más fuerte, e incluso en los malos momentos quise estar despierto, vivo, alerta(aunque no lo conseguí del todo. Ver morir es morir un poco). No era el mismo.
Hubo un tiempo en que pensaba que mi dependencia del alcohol pasaba la fina línea que separa lo alarmante de lo peligroso, lo divertido pero poco recomendable, de lo directamente autodestructivo.
Hoy ya no es así, es solo una cierta evasión para paliar el dolor de estar vivo aquí y ahora. Un asidero que no es tal, si quereis, pero no un arma directamente apuntada a mi cabeza, como pudo ser.
Y si. No puedo con esta realidad. La persona que soy no es la persona que pudo ser. Pero ya no me odio a mi mismo por ello con la fiereza de hace años.
Y soy adicto al cine. He amado a más mujeres en la pantalla de las que amaré en mi vida, si es que consigo amar a alguna. El cine no es más real que la vida, pero te permite olvidar la decepción en que te has convertido. Me temo que soy Mia Farrow en La Rosa Púrpura del Cairo.
Y soy adicto a CARNIVALE sobre todas las series de Tv.
Y soy adicto a hacer como que todo va bien.
Y soy adicto a ser un cobarde. Y soy adicto a la autocompasión. Y soy adicto a la estupidez.
Y sobre todo soy adicto a echar por tierra mis sueños. Destrozarlos yo antes que los demás.
Y soy adicto a no poder acercarme a ella ( no importa quién, no importa cuándo, siempre hay una "ella") y decirle lo hermosa que es.
Se nota que hoy es un mal día. Pero me he salvado gracias a otra adicción. Las endorfinas. Maravillosas drogas duras dentro de mi cabecita. Si, correr me gusta por el acto en sí. Pero liberar sustancias dopantes en el cerebro es un revulsivo increíble, un incentivo difícil de rechazar. Aunque creo que soy más adicto al deporte que las ayuda a segregar que a las sustancias en sí.
Y hoy he corrido con toda mi rabia, mi pena, mi frustración, mi impotencia y mi cobardía. Y me siento estupendamente. No se si será por la química endógena.
O porque en un momento mágico he sido yo mismo, el yo que de verdad me gusta ser, no el que me decepciona. Bajo las estrellas aún borrosas del atardecer he pensado zancada a zancada que todo va a salir bien, que puedo cambiar mi vida, que puedo romper mi inseguridad, que puedo dejar de pensar que soy una persona terrible y carente de interés y atractivo, y captar la atención de ella(y ya sabeis, siempre hay una "ella").
Aunque puede que fueran las drogas.
Ya sabeis, la tristeza es un vicio. Y es un vicio que no nos podemos permitir. La vida es tan larga como un tormento o tan corta como un suspiro. O ambas cosas. Me inclino por el suspiro.

Pd. El video es Holidays de Michel Polnareff, o de cómo convertir una emoción en poesía, y una poesía en melodiosa melancolía sonora...frasquitos de talento, en una cancioncita genial que me recuerda a Tim Buckley.

Endorfinas
Más sobre las endorfinas, droga de la felicidad
Endorfinas y depresión

6 comments:

bowie said...

y un colega de Flaubert, Baudelaire, decía aquello de que hay que ser sublime sin interrupción, y tú creo que estás en ello, como los buenos, que hasta cuando pierden son también los mejores

me has recordado a Henry Miller (porque siempre hay una "ella"), a Bukowski, a Hunter S. Thompson, me has recordado a los grandes

yo entreno habitualmente y cuando dejo de hacerlo también hecho de menos las endorfinas, que son un regalo de Dios

y te envío un abrazo, así, sin conocerte más que de leerte -como si eso fuera poco- ni desearte nada que no sea menos que más endorfinas

Mycroft said...

Tenía miedo de que el texto rozara cierto patetismo, cierta autocompasión, cierto mirarse el ombligo...pero no puedo evitar sentirme así. Llevo mucho tiempo siendo fuerte, durante unas horas no lo he sido tanto...
Gracias...Solo puedo decir eso...
Un abrazo para otro endorfinoadicto...

Esther said...

sublime decadencia que no extraña en usted... claro que la tristeza es un vicio, es algo que nos gusta a todos, en la tristeza se escribe y se piensa mejor, sin embargo yo le insto a que se quiera sólo un poquito más, porque si supiera lo que importa en los demás su opinión, le parecería egoísta su pensamiento con respecto a usted mismo. A mi me gusta usted. A mi me importa usted. Ella, ella, ella... siempre hay un "ella", pues claro.

Esther said...

¿con 24 años piensas en cuando eras joven?

deberíamos hablar ...

Overlord said...

Mycroft Love team no es sano pero...

Anonymous said...

Se equivoca en todo menos en lo de cobarde.

Por otra parte, y este es algo que uds no sepan aunque lo sepan algunos muchos (incluidos mi puta madre y yo), lo que ud experimenta es algo que experimentan todos y cada uno de los seres humanos. Los mas sarcasticos llegada una edad lo llaman hervor.

Dicen tambien, los adultos (incluida mi puta madre), que con el tiempo llega a ser algo vulgar y obviable.